Saturday, January 5, 2013

COMO SABER SI MI PAREJA ME AMA



¿Cómo saber si mi pareja me ama?
 
  


Jhovanny Martes

  
 


"Amar no es mirarse el uno al otro;
 sino mirar juntos en la misma dirección".
Antoine Saint-Exupery



Introducción


¿Me amará en verdad? Es una pregunta que, en secreto, solemos hacernos con frecuencia del amor que dice profesarnos nuestra pareja; de esa persona con la que deseamos casarnos o que ya estamos casados. Cuando entregamos el corazón a alguien y nos ilusionamos de esa persona, nos dejamos embargar de esa mordiente duda que a veces nos mantiene despiertos en la cama, mirando hacia el techo. ¿Me amará en verdad? Es una interrogante tan espontánea que nos suele hundir en la más terrible de las dudas humanas. Queremos saber si, en el fondo, valdría la pena jugárnosla sentimentalmente con esa persona que amamos. Anhelamos descubrir  si todo no sería una pérdida de tiempo. Deseamos conocer sus verdaderas intenciones. A pesar de nuestra oculta duda, solemos defender el amor de nuestra pareja en público. 

Pero ¿Por qué? ¿Por qué nos convertimos tan defensores de la pareja? ¿Por qué nos molesta tanto que nos hablen mal del amor de nuestra vida? ¿Por qué duele escuchar comentarios negativos de esa persona a la que amamos? ¡Sencillo! Porque estamos enamorados. Porque el amor ciega. Porque el corazón anestesia la razón. Porque nos da miedo saber la verdad. Porque cuando estamos enamorados no aceptamos que nadie cuestione el amor que esa persona dice sentir por uno. Porque no queremos que nuestro castillos de naipes se nos venga encima. Porque deseamos que nuestro cuento de Hadas no muere ahí, sino que sea eterno. Porque le tememos a la realidad, a nuestra realidad.  Nos negamos a creer que su amor sea falaz y esporádico. Sin embargo, Si existiera una máquina que revelara los pensamientos de los demás tal y como son, os aseguro que secretamente pagaríamos lo que fuera para saber la verdad.

En este artículo de ahora, quiero compartir contigo las que considero señales comprensibles que podrían darte la respuesta a tu gran pregunta sobre los verdaderos sentimientos de tu pareja hacia ti. Sin embargo, debes tomar en cuenta que cada acto en cada persona puede indicar diferente intencionalidad. ¿Por qué? Pues porque todos somos distintos en pensamientos  y en sentimientos. De este modo, no existen patrones de comportamientos exactamente iguales en los seres humanos que nos hagan encajar  a todo el mundo en el mismo molde de sentimientos e ideas. Esto significa que la actitud de un ser humano hacia esto o aquello puede tener intenciones diferentes. 

¿Qué significa esto entonces? Pues que para empezar a conocer la verdadera pretensión del otro hacia ti, debes fiarte primero de tu intuición y observación. Usa las neuronas de tu masa encefálica con objetividad y paciencia. Como dice Jesús de Nazaret: "Sé manso como la paloma y cauto como la serpiente".  Para dar inicio formal a nuestro análisis del corazón ajeno, te dejo, para meditación, con una frase bíblica en boca del Hijo del Hombre: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis".




Preámbulo

El ser humano y su compleja psicología: Mitad humano, mitad animal. Doble personalidad. 
El ser humano es una criatura psicológicamente compleja, de pensamientos volubles y como individuo susceptible, puede llegar a desarrollar las más variopintas parafilias y fobias habidas y por haber. Las situaciones de la vida y el tiempo tienden a moldear nuestra mente y nuestro carácter a niveles distintos, a veces, insospechados. Bajo distintos escenarios sociales, esta criatura mitad humana y mitad animal llamada comúnmente persona, puede adoptar una doble personalidad como mecanismo de autodefensa, incluso puede desarrollar una personalidad múltiple, según el caso y la mente. El interés creado de cada persona es la palanca que mueve sus acciones.  

Así vemos como un día nos la pasamos alegres y vivarachos, y otro, deprimidos y malhumorados. Podemos manifestar rasgos de ciclotimia  en cualquier  momento, a niveles distintos, según nuestra capacidad para enfrentar las situaciones de la vida. Podemos incluso presentar rasgos de bipolaridad y ni siquiera darnos cuenta de que estamos enfermos de la psiquis. Vivimos una vida de dicotomía, en ocasiones muy difícil de domar. De este modo, y a través de nuestra existencia, vamos forjando una personalidad de dobleces y disimulo, delicada de clasificar por su alto nivel de mendacidad e hipocresía. Por fuera, pareciera como si nuestros caracteres fueran compatibles con los de fulano o mengano, pero en el fondo, pueda que su grado de similitud no llegue ni a la mitad de lo que poseemos.
Nuestra psicología es muy compleja y ambigua; y es esta telaraña psíquica la que puede hacer que nuestras verdaderas intenciones sean interpretadas de distintas formas. Es algo si como: Tus palabras son lindas y me enamoran, pero, a veces,  tus acciones me dicen otra cosa. Me tienes confundida.  

    El ser humano y su gran capacidad histriónica. El arte refinado de engañar.

    Desde pequeño aprendemos que, para sobrevivir en este mundo, a veces debemos recurrir a una que otra simulación para lograr nuestros objetivos. Así, el bebé que tanto nos alegra contemplar por su gran ingenuidad y gracia, aprende que llorando es que, muchas veces, puede obtener la leche que ha de alimentarlo. En otras ocasiones, la tierna criatura hace pucheros con el fin de protestar por algo que no es de su agrado. Luego aprende -por imitación- que recurriendo a la mentira puede conseguir más cosas. Y así, poco a poco va desarrollando en su vida una gran capacidad histriónica (teatral) observando a los demás actores del circo salirse con la suya, a través de la manipulación y la hipocresía. Y el día menos esperado, esa criatura que cada año crece más y más en altura e inteligencia, se convierte de repente en un experto en el arte del engaño. Aunque el niño también aprende que los engaños lo pueden meter en tremendos líos. 

    El ser humano pues, aprende a sopesar sus actos y actitudes desde pequeño. Así es que todo lo que aprendemos desde la infancia, bueno y malo, lo ponemos al servicio de la preservación y beneficio de nuestro YO. Aprendemos a amar y a odiar. Aprendemos el valor de la verdad y la utilidad de la mentira. Aprendemos a hablar menos y a escuchar más por conveniencia. Aprendemos a ser genuinos y falsos, según lo requiera la ocasión. Y según el caso, nos convertimos en adictos al embuste y al cinismo por defecto humano. Aprendemos  a desviarnos del camino real y buscar atajos en la vida que nos lleve al mismo destino, con el mínimo esfuerzo posible. A veces somos íntegros, amables y justicieros, pero otras veces somos grandes cínicos, patanes y socarrones. Todo depende del caso y las circunstancias. Se puede decir que somos criaturas situacionales, que obra según la situación del momento y según sus intereses personales.

    El ser humano y sus intereses creados. La lucha eterna entre el espíritu y la materia. 
    Nuestro mundo es mitad materia y mitad espíritu. Ambas fuentes las necesitamos para vivir. Ambas fuentes están disponibles para todos. Lo malo radica en el costo de cada fuente. Podemos ser dueños de la espiritualidad sin que exista un mercado de compra y venta de la misma, pero en el caso de la materia no es lo mismo. La materia tiene su precio tangible y no todos contamos con los recursos económicos para ser dueño de lo material. Ahí empieza nuestra odisea individual en nuestra sociedad, en el poder de adquisición. Alguien dijo un día por ahí que: "En este mundo de hambre, solo existen dos clases sociales: los que nacen para morir (los pobres y mayoría) y los que nacen para matar (los ricos y minoría)". Desde una pastillita para curar el dolor de cabeza hasta el ataúd que ha de servirnos como último camastro en este mundo, tiene su precio. La Biblia nos advierte que: "El amor al dinero es la raíz de todos los males". Sin embargo, yo pienso que la raíz de todos los males está en el mal uso que le podemos dar al dinero. Todo lo material, lo mueve el dinero. Hay mucho dinero por doquier, lo malo es conseguirlo.   

    Como dice la expresión popular: "La necesidad tiene cara de hereje". Esto significa que la gente es inclinada a ser lo insospechado por salir de los apuros y estrecheces de la pobreza. En materia de amor, al rico se le hace un poco más difícil que al pobre saber si en realidad X o Z está interesada en él por amor o llanamente por los beneficios materiales que pueda sacarle. ¿Cómo saber si ella en verdad está interesada en mi corazón o simplemente de mi posición social? Creo que para empezar a sopesar el amor de una persona hacia uno, sería muy válido que uno se hiciera la siguiente pregunta: Si yo tuviera un accidente de tránsito y perdiera mi pierna y mi rostro se desfigurara, ¿se quedaría esa persona a mi lado? ¿Se quedaría conmigo si, por ejemplo, mi empresa se fuera a la banca rota y yo me quedara sin un centavo y la posibilidad de recuperarme fuera remota? ¿Compartiría mi pobreza y mi enfermedad? Y si acaso se quedara a mi lado, ¿lo haría por lástima, presión social o amor? En realidad es difícil saber las verdaderas intenciones de una persona por el simple hecho de que la mente de cada persona es insondable. Podemos hacer conjeturas y suponer cosas, pero conocer la verdad pura y pelada es bien difícil. 

    He explicado con anterioridad que la psicología del ser humano es compleja, que con el tiempo el ser humano se convierte en un artista de la teatralidad. Ahora les digo que los intereses creados de una persona nos dificultad más la tarea de saber si está con uno por amor o por éste o aquel interés material. Una madre soltera podría, por ejemplo, dedicarse más bien a la tarea de buscarle un proveedor de alimento a su hijo que una pareja para su corazón. La desesperación y la necesidad empujan a muchos a hacer lo impensable para salir de la hoya. ¿Me quiere a mi o a lo que tengo? ¡He aquí el gran dilema!
    Analicemos algunos puntos importantes que te podrían ayudar un poco a saber si ella/él está contigo por amor o por algún otro interés.  

    Puntos importantes de toda relación amorosa

     La edad de cada uno y el amor: Aunque en el fondo la diferencia de edad no es tan relevante en el amor, sí debemos tomar en cuenta que esa diferencia no debe ser demasiada separada. En nuestra sociedad suele darse el caso de aquella jovencita que se enreda con un hombre de mucho más edad con ella, no por amor en realidad, si no porque ese hombre pueda que represente para ella una segunda figura paternal y financiera. De este modo, la muchacha no se enamora del hombre en sí, sino de su escudo protector y benefactor. Muchas jovencitas se refugian en el falso concepto de que les gustan los hombres maduros porque supuestamente ya saben lo que quieren en la vida, son más responsables y tienen más experiencia. Por otro lado, cuando un hombre de edad madura elige una jovencita como pareja, es muy posible que lo esté haciendo motivado por el goce sexual que ella le podría prodigar en la intimidad. En pocas palabras, prefiere carne fresca aunque esté medio cruda todavía. En este sentido, ese hombre no está enamorado de la jovencita en sí, si no de su piel, de su sexo. ¿No está llena la sociedad de estos casos de intercambio de favores? ¿No pululan por doquier las y los gold diggers? ¿No es una escena común en nuestra sociedad ver a viejucos de la mano de doncellas hermosas? 

    Para nadie es un secreto que, la diferencia de edades en la pareja, puede traer grandes complicaciones en una relación, tales como: gustos diferentes por esto o por aquello, ilusiones diferentes, metas diferentes, planes diferentes, energías corporales diferentes, filosofías de vida diferentes. Nunca se debe martillar un clavo nuevo  en madera vieja, ni usarse madera nueva para clavos viejos. ¿Qué porvenir le depararía a una hipotética pareja donde la hembra cuente con apenas 16 años de edad (menor de edad) mientras  que el varón tenga 30 años de edad? El primer escollo con que esa pareja tendrá que enfrentarse es con el repudio taciturno de la sociedad. 

    Todo lo que no encaja en los estándares de valores humanos de una sociedad civilizada es rápidamente rechazado por su gente decente. Lo aceptable socialmente hablando es el amor de una adolescente con su adolescente, un hombre en su plena madurez con una mujer en su plena madurez, y un anciano con una anciana. ¿No es esto maravilloso y justo? Todo lo demás fuera de este precepto social es naturalmente pasmoso y bochornoso. ¿Qué primera impresión proyecta una mujer  de apenas 18 años de edad agarrada de la mano de un hombre entrado en sus 43 y tantos años de edad? Una muy lógica: ¡Ahí van padre e hija! ¡Qué lindo se ven! Es muy seguro que, en el fondo, tanto ella como él se sientan muy avergonzados de ser los protagonistas de tremendo show social. Estamos claros que el hombre debería llevarle algunos años a la mujer para formar pareja, pero esas edades no deben ser tan abismales.  
    En conclusión, una pareja con diferencias de edades muy separadas nos deja una gran duda de si la relación es genuina o no.
     Las posesiones materiales de cada quien: Como dije anteriormente, al rico se le hace más difícil saber si alguien está enamorado de él o simplemente de su riqueza. El pobre lleva más ventaja, pero solo en ese aspecto material. Con el fin de salir de los apuros de la pobreza hay quienes no tienen el mínimo empacho de fingirle amor hasta a Dios. ¿No lo hacen así los fariseos modernos? La gente, en su desesperación, tiende a hacer casi de todo por mejorar su calidad de vida. Los sentimientos pueden falsearse con la astucia con que se falsifican muchos documentos. Como en las telenovelas donde se les pagan a los actores y actrices, los besos pueden darse con aparente pasión y aun ser falsos. Como en las películas XXX, el acto sexual puede darse volcánico y excitante y aun ser simulado. De este modo en la relación de una pareja pueden fingirse los besos y el acto sexual a un nivel de teatralidad insospechado. Aun así la gente suele disfrutarlo, pero se quedan con las dudas. ¿No le dio Dalila amor y sexo en cantidad a Sansón y, sin embargo, todo fue una farsa de ella?  ¿Qué podemos decir de las mujeres bellas, sensuales y jóvenes que se enredan sentimentalmente con hombres metidos en edad, dueños de riquezas? ¿Aman esas mujeres con pureza o solo es una estafa sentimental? ¿Piensan que si esas mismas mujeres fueran ricas y los viejucos pobres estarían ellas con ellos? 

    Cuando eres una persona que posees propiedades tangibles (un negocio, casa, carro, dinero en el banco) o intangibles (ciudadanía americana o europea, influencias sociales o algún tipo de poder), podrías convertirte en una blanco fácil para la estafa material y/o sentimental. Mientras más grande sea tu poder adquisitivo más grande será la posibilidad de que te finjan amor. Así es, ser rico o tener poder en algún sentido es una desventaja en el amor. ¿Se ha enamorado alguna vez un hombre joven de alguna viejeva de las llamadas cougars? ¡Sin duda alguna! Pero los casos se pueden contar con los dedos. La diferencia entre los gigolós, strippers, cougars y viejevos con mucha gente de la vida privada de nuestra sociedad es que, los primeros cazan fortuna y venden sus cuerpos abierta y públicamente, mientras que los segundos recurren al simulacro sentimental, son más discretos.
    ¿Queréis desenmascarar la farsa sentimental de un gold digger? Despojad al rico de su riqueza y muéstraselo como un mendigo y espera paciente. Es muy posible que el tiempo revele la verdad o la mentira de su profeso amor.



     El tiempo de la relación: La experiencia nos indica que todo en esta vida necesita tiempo para madurar y desarrollarse. Así: Un árbol no crece, hasta sobre pasar una casa de dos niveles, en un solo mes. Una empresa no deja ganancias jugosas en tan solo un año. Una carrera universitaria no se concluye en 60 minutos. Una nación no se constituye en un abrir y cerrar de ojos. El ser humano no llega a su etapa de madurez de la noche a la mañana. ¿Y qué podemos decir del amor? ¿Existe el amor a primera vista? ¿Puede surgir el amor en tan solo un instante con toda la fuerza de un huracán, solo cruzando la mirada con alguien? ¿Darías tu vida por alguien que dices amar y que apenas conociste hace una hora en algún lugar? ¿Cuánto tiempo le tomó a la humanidad llegar al grado de desarrollo tecnológico donde se encuentra ahora? ¿Un mes? ¿Qué tiempo esperaron Jesús, Buda, Mahoma, Confucio para predicar sus filosofías de vida? 

    El amor, como todo en el Universo, pasa por diferentes etapas de nacimiento, madurez y desarrollo. Así las etapas del amor son: 1) El flechazo o atracción física, 2) El mutuo conocimiento, aceptación por admiración y 3) El endiosamiento del objeto amado.
    Analicemos el siguiente caso de una pareja de casi la misma clase social y de edades no muy separadas.

    1)      En la etapa del flechazo o atracción física, las dos almas se encuentran y como imán se atraen entre sí, los corazón palpitan, la circulación sanguínea aumenta, las hormonas se descontrolan. En esta etapa las dos almas se gustan, pero todavía no se conocen ni se necesitan. Ambos simplemente sienten una descarga eléctrica telepática que atrae a ambos como una fuerza centrífuga (hacia adentro). Las almas se interconectan de repente, mientras los cuerpos se quieren fusionar como cal y arena. La libido está de fiesta en el interior porque hay encantado para los ojos en el exterior. ¿Podemos llamar a esto amor ya? No. Todavía necesitamos mayores evaluaciones y pruebas. El tiempo dirá. 



     2)      En la etapa del mutuo conocimiento, él y ella: se dan los nombres, escuchan sus timbres de voces, conocen un poco de la historia personal de cada uno, charlan de esto o de aquello, se coquetean, se interrogan, se ríen de tal o cual cosa, se apenan de tal o cual cosa. Pasan las semanas y los meses de indagaciones, pruebas y evaluaciones y, las almas se dan cuenta de que, más o menos, comparten sueños similares, de que tienen filosofías de vida muy parecidas, de que casi las mismas situaciones les provocan risas, de que hay muchas otras iguales que les provocan tristeza. Las almas se encuentran con el escollo de que no llevan el mismo gusto por algunos tipos de comida, música y colores, pero por la admiración que se tienen uno al otro, respetan esas pequeñas diferencias de gustos y se aceptan. Esto con el tiempo se mantiene y se fortalece la relación de amistad. 

    En una ocasión, las almas se vuelven a encontrar. Ella está radiante de belleza para él y él luce guapísimo para ella.  De repente, los labios de ella y de él se encuentran en un beso tembloroso e indeciso, pero llenos de ternura y pasión. Cargas eléctricas pletóricas de erotismo recorren la piel de cada quien. Los latidos del corazón se disparan. El flujo sanguíneo se acelera. La razón se bloquea. Las manos empiezan a explorar lugares vírgenes hasta ese momento. Los cuerpos responden con perfecta sincronización al juego erótico. Las almas se han aceptado hasta ese nivel. ¿Pero, ya podemos llamar a esto amor? No. En el intercambio de valores y placeres todavía no debemos llamar a eso, amor. Esperemos un momento más para seguir conociendo si hay amor o  hay algo diferente al amor. No te impacientes. 


    3)      Ha pasado el tiempo y ella y él todavía siguen viéndose. Ambos recuerdan el primer día que se conocieron. Ambos recuerdan el primer día que se besaron. Ya han pasado dos años completos de alegría y tristeza para ambos, y todavía están juntos. Él no deja de enamorarla con palabras de amor y rosas, y ella no deja de coquetearlo y ponerse bella para él. Siempre hacen algo especial en sus cumpleaños. Un día, ella enfermó y fue hospitalizada y él fue quien estuvo a su lado toda la noche: la mimó, le pasaba la mano por la frente, le llevó flores (sus preferidas), le hizo chistes, la motivaba. Un día, él perdió su buen trabajo y por un instante pensó que ella lo vería como un fracasado y lo dejaría para siempre. Pero ese mismo día, ella le dijo que pasara por su casa en la noche para hablar algo importante. Cuando él llegó, con las manos en los bolsillos, cabizbajo, ella lo llevó al comedor donde le esperaba el plato favorito de él. Lo tomó de la mano, lo dio un beso en la mejilla y le dijo: -No te preocupes amor, saldremos de esta. Cenaron y se la pasaron súper esa noche. Pasaron las semanas entre los altibajos de toda relación, y todavía ellos estaban juntos. Enfrentaban los problemas juntos. Ni los chismes de estos ni la envidia de aquellos han logrado separar las almas. 

    Un día, él tuvo que salir de la ciudad por una semana y, por primera vez, comprendieron el sentido de la soledad. Durante esa semana de breve separación, sus almas se buscaban en el día y sus labios se clamaban en la noche. Se hacían falta. El mismo día que él regresó, la buscó en su casa y delante de los familiares de ella, él se arrodilló y le dijo, mientras le extendía un anillo de compromiso: -Amanda, ¿Quieres casarte conmigo? Ella se sonrojó y entre sollozos contestó: -. A este nivel de idealización entre la pareja, ¿Podemos llamar a esto amor? Es posible que me equivoque, pero creo que sí, creo que ya podemos llamar a esto que ambas almas se manifiestan, amor. ¿Por qué? Porque primero hubo atracción física mutua desde el principio, luego hubo química mutua en crescendo, y finalmente porque se dieron tiempo para conocerse bien. Conocieron sus defectos y virtudes y los aceptaron. Se apoyaron en los momentos más difíciles de la relación. Enfrentaron los chismes y la envidia de los demás como un equipo unido. Comprobaron que se hacían falta. Rieron y lloraron juntos. Se respetaron. Y porque en público se dieron amor y no se avergonzaron ni él de ella ni ella de él.Todo lo contrario a este tipo de relación, puede considerarse cualquier cosa, menos amor.  

     El eje gravitacional  tuyo y de ella. Hacia donde gira cada cabeza, cada pensamiento. El ser humano tiene sueños: conseguir una pareja, casarse, tener hijos, ser feliz. Se traza metas en la vida: graduarse de la universidad, obtener un buen trabajo, comprar una casa, constituir su propio negocio. Forja propósitos en su mente: aumentar su autoestima, vencer sus miedos, estar en consonancia con un dios, luchar por la justicia, la paz y el bien común, disciplinar sus emociones e instintos. Aspira a ser dueño de algo en el mundo: dueño de un nombre, dueño de si mismo, dueño de una mascota, dueño de una propiedad, dueño su fama, dueño de alguien. Tener poder: conquistar el Universo, el mundo, tener un imperio, conquistar un corazón, aspirar a ser un dios.

     En fin, el ser humano no es una criatura estática ni conformista por naturaleza, sino un ser inquieto y progresista, si pudiera, destronara a Dios de su puesto. De este modo, cuando alguien busca pareja, debe evaluar si ambos comparten sueños, metas, propósitos, aspiraciones y ambiciones similares. No necesariamente deben ser idénticas, pero sí más o menos parecidas. De las grandes diferencias surgen: el desinterés por el otro, el desamor y el egoísmo. Si la pareja no comparten estas similitudes de vida, la probabilidad de éxito en pareja se reduce a su mínima expresión. Tanto la incompatibilidad de caracteres como la discrepancia de propósitos son motivos preponderantes que aplastan la química entre la pareja, el deseo sexual que sienten uno del otro, y las ganas de compartir el mismo techo. Hay parejas que tienen química, se entienden bien, tanto en su filosofía de vida como en el lecho de amor, pero que no tienen sus vistas puestas en la misma dirección. El contraste de planes y aspiraciones entre la pareja pueden ahogar su relación amorosa.
    Analicemos este caso común: Ella se saca una buena cantidad de dinero en la lotería y desea usar el dinero en la remodelación de la casa, pero el se opone y dice que el dinero debe ser usado en la compra de un carro para la familia. Después de un largo debate y de dimes y diretes, la dueña del dinero impone su gusto. Cuando hay guerra en el exterior también en el interior la hay. Cuando la pareja no concuerda en la mayoría de cosas en su vida (cada quien hace lo que más le conviene a sí mismo, cada quien usa su dinero en lo que le plazca, etc.), en sus corazones va muriendo la ilusión, el deseo de amarse. Francamente pienso que lo más parecido a la relación de pareja es la sociedad de empresa entre dos personas. En una empresa de socios, o ambos empresarios se unen y trabajan en equipo o la empresa se va a la bancarrota. Sabemos que tanto en una relación de pareja como en una empresa de socios existirán ciertas diferencias y desacuerdos, es cierto. Sin embargo, esas diferencias y desacuerdos deben ser atendidos con madurez y eficiencia o todo se puede ir a pique. Los caprichos, el egoísmo, la necedad y la falta de unidad pueden llegar a estropear la mejor de las sociedades, sea esta amorosa o empresarial. Cuando en una pareja existe desacuerdo sobre X tema, deben primar al final: la lógica y el interés común. En una relación amorosa, o la pareja camina con pasos acompasados por la misma vía, o al final cada quien acabará tomando su propio camino y, en el divorcio, haciendo más rico a los abogados.      
    En conclusión, cuando la pareja no comparten sueños, metas, propósitos y aspiración y no los unifican, podemos concluir que, en un tipo de relación como esa, no existe amor verdadero. Puede existir cualquier cosa, menos amor.

    Los pequeños detalles. Cuando lo especial no existe en una relación, la magia de amor cae en un precipicio sin posible retorno. Y es que el amor es como un huevo en la mano, si lo dejas caer, se te rompe. Hay mil modos distintos de hacer sentir especial a la pareja  y mil más de hacerla sentir insignificante en tu vida.  ¿Qué haces el día de su cumpleaños? ¿Qué le regalas? ¿Cómo se lo regalas? ¿Qué haces el día San Valentín? ¿Cómo le demuestras amor en los días comunes? ¿Qué haces cuando se enferma? ¿Qué haces cuando se deprime? ¿Qué haces cuando notas que cometerá un error grave? ¿Aprovechas la lluvia para quejarte de los agujeros del techo o haces algo especial para hacer sentir bien a tu pareja? ¿Qué haces todos los días para recordarle a tu pareja que realmente le importas mucho y que le amas? ¿Eres el típico varón que orina la orilla del toilet y lo dejas mojado, sin pensar en la comodidad y salud de tu hembra? ¿Eres la típica hembra que se la pasa todo el día en la casa en bata,  con un tubi o rolos sin pensar en que tu varón se muere por verte sensual? ¿Debes lucirle bien todos los días a tu pareja? ¡Ojalá y así fuera! Pero, ya que no puede ser todos los días del año, al menos deberías cuidar tu imagen lo más frecuente posible. Cuando una pareja se ama, con frecuencia, dedican ratos de su vida para seguir enamorándose, y demostrar  con hechos (detalles) que su pareja si le importa por sobre todas las cosas del mundo. 

    La mayoría de parejas, luego de casadas, tiende a echar a un lado el arte de la conquista amorosa. El amor no es para un rato, sino para toda la vida. Se equivocan todos aquellos que piensan que un anillo de boda y un certificado de matrimonio es la cúspide de la conquista en el amor. Si el amor no se cuida, pasado un tiempo, puede caer en la telaraña de la rutina diaria, en el hastío, en el aburrimiento. Muchas de las quejas frecuentes y comunes de la pareja es que: Ya no se besan como antes, ya no cuidan su imagen física como antes, ya no se hablan como antes, ya no frecuentan sitios de diversión como antes, de hecho, ya no hacen el amor como antes, y peor aún, ya sus corazones no se conmueven como antes cuando se hablan. ¿Por qué el hombre ya no le envías flores a ella? ¿Cuándo él le dará una serenata otra vez a ella –si es que ya lo ha hecho-? ¿Ya a ella se olvidó cómo preparar la receta con la que solía hacer feliz el paladar de él?  ¿Ya no venden lencería para seducirlo una que otra noche? ¿Por qué ya él no le abre la puerta del carro a ella? ¿Es un ñeco? ¿Por qué no van más de las manos como lo hacían antes? ¿Se tienen asco? ¿Se les olvidó que cuando uno de ustedes contrae fiebre y le pasa la mano a la pareja por su frente, ese gesto único de atención especial puede curar más que cualquier medicina? ¿A dónde fueron a parar las noches románticas bajo la luna? ¿Ya se les olvidaron los pasos cuando juntos bailan aquel bolero? ¿Murieron las maripositas que revoleaban en sus estómagos cuando ambos estaban cerca? ¿A dónde fue a parar el amor? 

     Todos deberíamos comprender que, no es ni práctico ni real que una pareja aplique la misma intensidad y efervescencia amatoria desde los inicios de una relación hasta su muerte. No obstante, mutilar los pequeños detalles, no prestarles atención, reducirlos a su mínima expresión es simplemente una muestra de que el amor nunca ha sido verdadero. No se es especial en el amor por un rato, sino toda la vida.   
    Si tu pareja toma en cuenta los pequeños detalles en la relación es porque le importas tú, todo lo demás fuera de esto, pueda que sea cualquier cosa, menos amor.
      El destino de los cheques. Como dije anteriormente, lo más parecido a una relación de pareja es una empresa de dos buenos socios. En un hogar como en una empresa existen ingresos y gastos. En el sentido financiero, la clave del éxito, tanto para la empresa como para la pareja, radica en que ambos (socios-pareja) deben crear un plan presupuestario equitativo y aplicarlo con la seriedad y consideración que se requiere. En una relación amorosa de carácter serio, ambos cheques cobrados deben ponerse sobre la mesa y destinar el dinero primero a las prioridades (agua, electricidad, alimento, renta, etc.). Luego, destinar el resto en otros compromisos –si se puede– a los gastos extraordinarios, esos que no son tan relevantes en el presupuesto familiar, tales como: ir al salón, comprar cervezas, prestarle tanto a fulano (amigo o hijo), comprarme un par de zapatos, etc., todo eso puede ser aplazado para cuando se pueda. 

    En toda empresa, como en toda relación amorosa seria, hay una lógica muy común que se debe tomar con mucha prudencia y es que: El dinero mal usado de uno, perjudica al otro, y con el tiempo puede acabar con la empresa-amor.  Cuando, por ejemplo, la mujer destina su dinero a sus gastos personales y se olvida de ayudar al hombre en los gastos del hogar, las probabilidades de que esa relación dure para toda la vida puede ser muy baja. No obstante, hay personas que permiten este tipo de desconsideración económica, pero el disgusto se refleja en la cama, porque cuando en el corazón hay guerra afuera también la hay. Es decir, cuando las cosas no andan muy bien en una relación, se perjudica la magia, la pasión, el amor. Preguntas como: ¿Por qué no me ama como antes? ¿Por qué no me hace el amor con frecuencia como antes? ¿Por qué está tan frío? ¿Habrá otra persona en su vida? Etc., todas estas preguntas demuestran que la relación ha caído en una crisis afectiva. ¿Qué podría estar pasando? En muchas ocasiones, la poca unidad financiera de un hogar se refleja en el acto sexual. Compartir justamente los gastos del hogar es un modo de expresarle a la pareja: respeto, consideración y amor. Es una manera de decirle al otro, me importas mucho. Es un modo sabio de preservar los sentimientos. 

    Amar a alguien es más que acostarse con esa persona en la cama y darle placer. Amar es más que salir juntos a disfrutar y derrochar dinero. Si tu pareja es una persona hándicap, ayúdala y considérala. Pero si tiene dos piernas como tú, dos brazos como tú y un cerebro como tú, debe trabajar y compartir los gastos del hogar contigo. Y aunque no trabaje por H o por R, al menos debe ayudarte haciendo que tu dinero sea lo mejor invertido posible. La carga debe ser igualitariamente repartida entre los dos burros de la sabana, y no dejar uno más ligero que otro. Como dice San Pablo: "El que no trabaje tampoco que coma".
    No tan solo de besos y sexo se mantiene una relación amorosa, sino también con la repartición de gasto del hogar, de manera equitativa. Todo lo demás fuera de esto, llámele como desee, menos amor.
      
    Trato personal: Cuando a alguien le preguntan que cómo describiría la persona adecuada en el amor, por lo regular la gente dice, entre otras cosas: Yo quiero una persona que me trate bien. Todos queremos ser tratados con delicadeza y consideración. El respeto muto es indiscutiblemente uno de los elementos claves para el éxito en el amor. Hay quienes se casan y reciben de todo: comodidad, sexo, placeres, menos un buen trato. Es triste vivir en un castillo de reyes y ser tratado como una chusma. La Biblia aconseja que: "Es mejor comer pan donde hay amor y no filete donde hay discordias". Se supone que la gente se casa para amarse y respetarse, no para pelear y vivir una vida de disgustos tras disgustos. Por lo regular, las relaciones amorosas empiezan como deberían ser todo el tiempo –respetándose uno al otro-; pero luego pasado un tiempito, la gente tiende a cambiar su actitud hacia el otro y surgen los malos tratos. Una relación donde la pareja: se levante la voz, se hable con groserías, se impartan órdenes en vez de solicitarse favores, se hagan las cosas de mala voluntad, se frunza el ceño por quítame una paja es una relación propensa a la separación. Las cosas se agravarían mucho más si de estas escenas grotescas se pasase a la violencia física. El maltrato personal son como pequeñas puñaladas que se le dan a la magia del amor. Así como se le van dando estocadas al toro y se prepara para darle el último estoque en los omóplatos con el fin de matarlo, de ese modo se aniquila, paso a paso, el amor con los malos tratos.

     La gente se casa para amarse, respetarse y cuidarse uno al otro, no para odiarse, irrespetarse y maltratarse. Quien maltrata a su pareja con palabras o acciones, pueda que en el fondo le tenga cierto afecto, que sienta una atracción física por esa persona, que esté con ella  por compromisos sociales o familiares, que permanezca con ella por lástima, o por cualquier otro asunto, menos por amor. Amor no es ni será nunca sinónimo de maltrato. Hay personas que por ostentar más poder que otro lo usan de una manera discriminatoria y virulenta. Se creen dueños de los demás. Tratan a los demás como cosas u objetos de su propiedad. Piensan que los demás son parte de su granja (vaca, caballo, gallina, cerdo…). Cuando ese tipo de individuo llega a tener una pareja suele extender su carácter de australopitecos al supuesto objeto amado. Por lo general, quien suele maltratar es porque fue víctima de maltrato en el pasado; por eso es importante conocer el pasado de alguien antes de enredarnos con esa persona. Hay quienes arrastran desde la niñez las llamadas situaciones no resueltas de la infancia y las proyectan en su vida de adulto en casi cada y una de las cosas que hacen. Son personas conflictivas y propensas a la ira. Ojo con esto.
      A menos que seas algún tipo de masoquista, toma en cuenta que quien ama no golpea al otro ni de palabras ni de acciones. Como dice mi hermana: Quien ama no hiere a su amor ni con el pétalo de una rosa.

    Trato en la intimidad: Todo lo que hacemos o dejamos de hacer, bueno o malo, se refleja en la cama (en el acto sexual). Cuando las cosas marchan bien en la pareja es muy posible que la paga sea un acto sexual placentero. Pero cuando las cosas no marchan bien en algún sentido, también es muy posible de que la actividad sexual sea interrumpida. Pues bien, como dije anteriormente, muchos recurren a la teatralidad en el sexo con el fin de conseguir algún efecto esperado en el otro. Así, hay mujeres y hombres que fingen un exceso de placer a través de los gemidos y movimientos y, en otras ocasiones llegan a falsear el clímax, el orgasmo. Pero ¿Es esto bueno o malo? Uh, todo depende el fin de tal excitación de placeres. Si es para tratar de hacer sentir bien a la pareja, el acto podría ser válido; pero si es para adelantar todo y salir del otro lo más pronto posible, eso es muy deshonesto y cínico. En el fondo, pienso que ni una ni otra hacen bien al final de todo. Pero bueno, hay de todo en el hecho del amor o ¿el desamor? ¿Se trata sexualmente igual a una prostituta que a una persona que uno dice amar? En realidad, no. El trato no es igual. Cuando el sexo es comprado se busca explotar a la otra persona en todos los sentidos. De este modo, hay una gran diferencia entre hacer el amor y tener sexo (copular). Cuando se hace el amor con alguien que se ama existe una armonizada fusión de alma y cuerpo a la vez. Cuando se hace el amor las almas se besan, mientras los cuerpos se socavan. En cambio, cuando se tiene sexo solo gozamos la carne ajena sin tomar en cuenta los sentimientos ni el goce ajeno. Los perros y los que no se aman copulan. Los que se aman de verdad, hacen el amor. Cuando hacemos el amor con alguien que amamos se procura la satisfacción ajena de igual modo como buscamos la nuestra propia. 

    Hay mil maneras de inferir cuando el otro solo busca copular contigo. Personalmente, considero el acto sexual como un tipo de rito supremo entre dos personas que se aman. Algo así como una mezcla perfecta entre el sexo tántrico y el Kama Sutra. Para saber si te están explotando sexualmente o están haciendo el amor contigo hazte las siguientes preguntas: ¿Hay algún preludio erótico antes del coito? ¿Qué tiempo duran los juegos preliminares? ¿Hay variedad en las posiciones? ¿Es la cama el lugar más utilizado para el acto sexual? ¿Se toca música de vez en cuando para sincronizar los espíritus o motivar la libido? ¿Se procura encender inciensos que incrementen la lujuria? ¿Es frecuente en tu pareja recurrir a pornografía para motivarse? ¿Sientes que tu pareja es intransigente en lograr que tú hagas cosas que en el fondo a ti no te gusta hacer? ¿Es frecuente en tu pareja hacer el sexo con la rapidez que un gallo se aparea con una gallina? ¿Se repite de vez en cuando aquello de: Ya yo terminé, apaga la luz porque se acabó la fiesta?

     ¿Se queda tu pareja a tu lado, abrazado a ti después del acto sexual o simplemente se levanta, toma la toalla y se va al baño? ¿Recurre con frecuencia tu pareja a fingir dolor de cabeza o algún achaque físico (como cansancio) con el fin de evadir tener intimidad contigo? ¿Ya es un hábito en tu pareja no ducharse antes de ir a la cama contigo? ¿Te mete tu pareja alguna que otra conversación trivial en pleno acto sexual? Por ejemplo: Juan, la profesora del niño llamó para decir que Carlitos se está portando mal en la escuela. ¿Crees que tu pareja sufre de alguna parafilia como por ejemplo: fetichismo, voyeurismo, bukkake, pirolatría? Cualquier tendencia irregular de tu pareja antes o durante el acto sexual puede acabar con el amor. Estoy de acuerdo con que la pareja se complazca en su fantasía sexual, siempre y cuando ambos lo consientan y que tal fantasía sexual no sea una aberración sexual. Ejemplo, la orgía.  
    En fin, si en tu interior sabes que tu relación sexual con tu pareja es más o menos como lo expuesto más arriba, es posible que haya algún problema de amor en la relación sentimental de ustedes. Hacer el amor y copular son actos muy distintos.   

     Comportamiento de tu pareja en tu presencia y en tu ausencia. Analiza y reflexiona el siguiente párrafo bíblico: "Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: ‘¿Quién dice la gente que soy yo?’. Ellos dijeron: ‘Unos dicen que eres Juan Bautista; otros dicen que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas’. Jesús les preguntó: ‘Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Como podrás notar, a Jesús le interesaba más saber lo que pensaban sus discípulos de él que lo que pensaban los demás. ¿Por qué? Pues porque ellos habían estado con Jesús en muchos lugares y presenciaban sus milagros o obras de caridad. Ellos fueron testigos directos de las acciones y reacciones de Jesús durante su ministerio. Por tanto, habiendo ellos recibido el privilegio de estar ahí en esos momentos gloriosos del Hijo del Hombre, para Jesús era de vital importancia escuchar de sus labios lo que ellos mismos pensaban de él. ¿Cómo no vas a conocer al amigo que ha estado contigo en los avatares de la vida y en sus exquisiteces? ¿No es esto una ofensa inexcusable? De este modo, el trato que le des a tu pareja en público revela mucho el grado de tu interés por esa persona. ¿Qué les contesta a los demás cuando te preguntan por tu pareja? ¿Son tus palabras sinceras o hipócritas? Pero hay más todavía. Si dices amar a alguien y en su presencia no llevas tus palabras a la práctica, lamento decirte que eres una persona de dobleces, muy hipócrita. Pienso además, que la mayor prueba de amor hacia una persona es nunca traicionándola ni con palabras socarronas ni con acciones repudiables, tales como la infidelidad. Cantarle a los cuatro vientos de que tu pareja es la persona que más ama en este mundo y luego serle infiel a escondidas, para mí, es la madre del cinismo en este planeta. Si amas a alguien no tan solo la debes hacer sentir especial en público, sino que también debes respetarla cuando no está a tu alrededor. 

    La infidelidad es la prueba más contundente de que una persona no ama a su pareja. No hay excusas para la infidelidad. Dicen las Sagradas Escrituras que “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro". Nadie puede amar a dos personas a la vez, simplemente porque el amor es exigente, o todo o nada. Si tratas bien a tu pareja en público y la tratas mal en tu casa estás sirviendo a dos reyes a la vez: al rey mentira y al rey hipocresía. Si tratas mal a tu pareja en público y luego en la casa quieres conquistarla cuando sientes deseo de aparearte, estás adorando a dos dioses: al dios cinismo y al dios patanería. Cuando se ama de verdad nunca ofendes a tu pareja ni en público ni en privado, nunca traicionas, nunca se le da la espalda, nunca se abandona, nunca se humilla, nunca se ofende ni de palabras ni de acciones.  

    Si delante de tu pareja pones palabras socarronas en tu boca, las que en el fondo van dirigidas a ella, no puedo pensar en otra cosa más que eres un gran guasón. Quien dice amar, respeta. Con tus indirectas y con miles de acciones malintencionadas puedes destruir en segundos lo que te ha costado tanto tiempo construir. La fe sin hechos es fe muerta. Si deseas que tu pareja y los demás crean en el supuesto amor que dices profesarle a ella, demuéstralo tanto en su presencia como cuando no está a tu lado. Dicen por ahí que "del dicho al hecho hay un gran trecho". ¡Muy verdadero! Todas las palabras que utilices para enamorar a tu pareja, todos los poemas que le escribas, todas las rosas que le envíes, todos esos regalos caros que le das, todo eso no significaría nada sino va acompañado de hechos que disipen la duda de tus supuestas muestras de amor.  
    Si tu pareja es quien se comporta de una manera socarrona y charlatana delante de ti y a tus espaldas; no me queda de otra que decir, ahí no hay amor genuino. Eso no es amor, sino una mueca de relación.  
     El sentido de pertenencia. Cuando alguien dice amar a una persona se identifica con ella y con todo lo que la rodea. Su lugar está donde está esa persona. Sus planes están enfocados en esa persona. Sus sueños se cifran en esa persona. Su tiempo, sus pensamientos, su economía se ponen al servicio de esa relación amorosa.  Dije y reitero que la infidelidad es un modo contundente de saber cuando no existe sentido de pertenencia en una pareja. Cuando dos personas deciden ser pareja, de manera implícita, ambos se están comprometiendo a pertenecerse en cuerpo y alma, a ser el uno para el otro. Si pones planes ajenos al interés de la relación por encima de la misma relación no existe sentido de pertenencia. Es como si tu cuerpo estuviera con la pareja, pero tu mente está en otra parte. Cuando esto ocurre, no se está identificado con la justa causa de la relación. En el libro de Génesis podemos leer lo siguiente: "De la costilla que Yavé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: -Esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne".  

    Permitir que los familiares o amigos tomen control de las decisiones de pareja sería un grave error que puede impactar la relación amorosa a un grado insospechado. Es bueno apelar a la sabiduría de nuestros progenitores cuando las cosas no marchan muy bien en la relación, pero esto no puede pasar a un plano de directa invasión al terreno de la pareja. La suegra se ha ganado esa histórica y mala reputación de metiche que se le atribuye porque suele traspasar las fronteras de un matrimonio que no es el suyo. Las inoportunas injerencias en los asuntos de pareja tienden a corromper el sentido de pertenencia de los enamorados. Es prudente recurrir a fuentes alternas de apoyo que sirvan como recursos mediadores a los conflictos de pareja, pero solo en los casos donde las cosas se salen de control. Lo demás, deben dejársele a la pareja.

     Los pingüinos son un ejemplo claro de sentido de pertenencia. Después de aparease, al concebir un solo huevo, la hembra se lo pasa al macho para que lo cuide (incube), mientras ella parte a su largo y cansón viaje en búsqueda de alimento. Mientras ella se afana por echarse todo lo que pueda en su buche para el inminente pequeñuelo, él aguanta los embates del frío y la incomodidad y espera, paciente. Al final, la hembra retorna, alimenta al recién nacido y todos son felices.  Cada quien cumple su parte del trato porque ambos se manifiestan un profundo sentido de pertenencia.
    En el ser humano cuando este sentido de pertenencia se da de este modo se puede decir que existe amor en la pareja, todo lo demás fuera de esto puede ponerse en tela de juicio.  
    http://kitsune87.files.wordpress.com/2010/11/soledad.jpg?w=600&h=480 
         La autofobia o el miedo a quedarse solo: Según la página Web www.fobias.net, la autofobia es el "miedo a la soledad o a sí mismo. Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a estar solo, o bien al miedo a sí mismo. [… ] Los que padecen esta fobia sufren, aunque puedan darse cuenta de que encontrarse solos no les significa ninguna amenaza. Pueden preocuparse por no ser amados o porque los ignoren. [… ]. [… ]. Muchas personas con autofobia desarrollan relaciones de pareja codependientes, que no les proporcionan felicidad sino sufrimiento, como forma de evitar la soledad". Desde este punto de vista psicológico podemos afirmar que, quien padece de autofobia busca a una pareja no necesariamente para amarla, sino para que esa persona le proteja. Es como el niño aquel que tiene una pesadilla y, asustado y sudado, va a la cama de los padres, y mientras abraza a su peluchito, le ruega a los padres que lo dejen dormir con ellos porque tiene miedo. Lo negativo de estar con una persona autofóbica es que, en el fondo, esa persona no llega a dar amor del bueno, sino un amor prefabricado con el único fin de cumplir su rol de amante y así mantener a la pareja a su lado. No obstante, por ser la autofobia una anomalía psicológica, pueda que la relación amorosa dure muy poco. La duración del amor de ese tipo de relación va a depender mucho del carácter, temperamento y personalidad de la otra persona. Una persona que padezca autofobia unida a una persona poco paciente e intransigente podría ser una verdadera catástrofe emocional para ambos.  ¿Se enamoró realmente Adán de Eva o fue Adán el primer paciente con síntomas de autofobia? Es difícil saber, especialmente porque Adán no tuvo más opción en el amor que Eva. ¿Fue el amor de Eva hacia Adán algo verdaderamente genuino o algo simplemente impuesto por la voluntad de la Providencia? ¿Estuvieron Adán y Eva juntos por amor o por temor a la soledad? Evidentemente el caso de Adán y Eva es muy particular ya que ninguno de los dos tuvo opciones en el amor. No podían elegir a nadie más que a ellos mismos porque estaban completamente solos en el planeta. Adán y Eva no tenían nada que apostar ni nada que perder. Estaban condenados a ser vida de pareja e iniciar la humanidad o a separarse y terminar el plan de poblar la Tierra de humanos ahí mismo. Pero en nuestro caso, las cosas son muy distintas. Por lo regular una persona que presenta signos de autofobia, puede llegar a ser sobreprotectora de su pareja y así celarla en exceso. Cela, pero no por amor, sino por temor a perder su guardaespaldas. Es posible que ese mismo miedo la convierta en una persona violenta contra todo lo que intente arrebatarle a su pareja. Para la otra persona, esa actitud celosa y sobreprotectora de su pareja podría ser interpretada como pruebas contundentes del amor que siente su pareja por él/ella. Y esta mala interpretación pueda que haga caer la relación en un laberinto de malas interpretaciones sobre el verdadero concepto de la palabra amor. Él la necesita a ella para sentirse amado, y ella lo necesita a él para sentirse protegida; pero la realidad es que ni ella lo ama a él ni él a ella. Se necesitan para sentirse bien cada quien, pero sin amor genuino. Pero ¿Y qué de los que le temen a formar un matrimonio por miedo al fracaso? Pienso que tanto la autofobia como la gamofobia (miedo al matrimonio) son dos casos iguales de peligrosos. Nada que sea irregular es saludable para el corazón en el amor. Todos los extremos son malos en la vida.  
    El miedo y el amor nunca serán compatibles.
    http://3.bp.blogspot.com/_JB4dcoOy1Nw/S_bJ_s6IMAI/AAAAAAAAAIo/eAF9i4wCRQU/s1600/SDC10943.JPG     La presión social y del grupo. Había una vez una gallina que iba caminando por un puente con sus pollitos, y sin darse cuenta resbaló y cayó al vacío. Como los polluelos pensaron que todo era parte del viaje, sin mediar consecuencias, se tiraron al vacío. La moraleja de este cuento es que muchas veces hacemos cosas sin pensar, muchas veces imitamos lo que hace el líder aunque esto sea malo. Imitamos sin racionalizar el objeto de lo que se hace. Hacemos esto o aquella para ser admitidos y aceptados en un grupo social. El ser humano es una criatura imitadora por naturaleza. Si quiero pertenecer a un grupo de emos, debo vestirme, pensar y comportarme como un emo, de lo contrario nunca podré ser aceptado. Mientras más emulamos el patrón de conducta de un grupo social más posibilidad existe de ser admitido y crecer en el grupo. Así, en un grupo de buenas amigas escolares se da que porque casi todas tienen pareja, el resto que no tiene se afana por conseguir la suya. Pueda que de este acto de emulación por pertenecer al mundo de los normales surja el amor en dos personas. No obstante, es posible que por la precipitación de conseguir pareja e impresionar a los demás, esta presión social o de grupo pueda hacer que la elección de pareja no sea genuina. Elegir a alguien para pasar un rato no es un buen inicio en el amor, sobre todo cuando es a ti a quien eligen para tal cosa, y mucho peor  es cuando te enamoras de esa aventura.  A la gran mayoría de seres humanos se le hace difícil disciplinar las emociones y esperar el momento adecuado para hacer las cosas. Vivimos en mundo de mucha apariencia y de muchos prejuicios; así, cuando dejamos de hacer lo que el grupo hace, nos expulsan de la manada. No es raro ver en nuestra sociedad a aquella típica jovencita que, en el vano afán por impresionar a sus amigas, se enreda con el tipo del Porsche para resaltar que ella puede darse el lujo de pasearse en un carro deportivo. Si alguien busca pareja porque así se lo ha dictado el corazón, hay muchas posibilidades de que el amor florezca y triunfe. En cambio, si lo que mueve a esa persona a buscar pareja es la vanidad de lucir lo que los demás lucen, me temo que las posibilidades de ser infeliz en pareja pueden ser muy elevadas. El amor no se empuja a ser, se deja ser.
    ¿En qué circunstancias te eligieron a ti para convertirte en pareja? ¿Fue todo rápido? ¿Fue todo fácil? Soy de los que creen que todo lo fácil y rápido dura poco, y si dura un tiempo, pueda que sea irregular. Aun así, toda regla tiene su excepción. ¿Eres tú la excepción de la regla?


    http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/01696/red_1696615c.jpgEl intercambio de favores y el oportunismo. En nuestra sociedad es típico ver a una mujer joven, pero de escasos recursos económicos, enredada con un señor adinerado que más bien podría ser su padre. Por experiencia asumimos que en ese tipo de relación lo que generalmente prima es el interés de cada uno de ellos, o en palabras más llanas, un intercambio de favores. Ella, atrapada en su estrechez financiera, maniobra para salir de su hoya, mientras que él, amparado en su poder adquisitivo, busca gozar un cuerpo fresco y quizás, poco usado. La necesidad de ella le ha anestesiado el corazón. La concupiscencia de él le ha hecho perder la vergüenza. En el fondo, ambos conocen el negocio soterrado que han pactado, pero callan por razones de intereses creados. ¿Cómo podrías saber si en verdad esas dos personas se aman o no? Pues es muy fácil, a ella la preguntaremos: ¿Te casarías con ese señor, siendo él tan pobre como tú? Y a él le preguntaremos: ¿Te casaría con ella si ella fuera de tu misma edad? Pienso que todos conocemos la respuesta, pero nos reservamos el derecho a permanecer callados para no meternos en problemas innecesarios. ¿O no? En países tercermundistas se da una situación similar a la discutida anteriormente. Por ejemplo, Bob es un norteamericano que decide un día viajar a Honduras para pasar sus vacaciones. Allí conoce a una linda mulata quien trabaja como camarera en un bar de una zona turística. Ambos supuestamente se enamoran y deciden darle una oportunidad al amor. A primera vista, ¿Cuál es el primer juicio de valor que hacemos en nuestra mente? Es muy seguro que juzguemos esa relación como un intercambio de favores o básicamente de oportunismo. Así concluimos que ella sólo busca una visa norteamericana, mientras él sólo busca disfrutarse un cuerpo voluptuoso y lozano. A pesar de este juicio a priori, es posible que el amor surja en ambas personas. Es posible, ¿Por qué no?
    "Hay de todo en la viña del señor".     
    http://1.bp.blogspot.com/_cCBPfYGEe1s/TFuxnkG2PWI/AAAAAAAAB-8/Lo14nbqCptM/s1600/marriage_proposal1.jpg La decisión de casarse: lenta, normal o rápida. Una planta es primero semilla que cae en la tierra, la cual recibe agua y nutrientes del suelo, se forman las raíces, luego un débil tallito emerge de las entrañas de la tierra, el cual crece, le salen hojas, más tarde flórese y al final da frutos. Pero ¿Todo ese proceso se da en tan solo un día? Por supuesto que no. Ese proceso puede tardar de meses a años, dependiendo al tipo de planta a la que nos estemos refiriendo. Todo en la vida tiene un proceso de nacimiento, crecimiento y desarrollo y en ciertos casos de declive. El amor, como tantas cosas en la vida, no escapa a este proceso. Y al igual que las plantas, el amor, puede tomarse un tiempo variable para crecer,  desarrollarse y dar sus frutos, dependiendo el tipo de pareja a que nos refiramos. El amor pues, no surge de un golpe de karate, se toma su tiempo. Por lo regular, en esta vida, lo que empieza mal, termina mal. Ejemplo tenemos de sobra. ¿Cierto?
    Como ya he explicado anteriormente, el amor es primero atracción física, luego aceptación y finalmente endiosamiento. La primera fase del amor es la más sencilla –te vi, me viste, me gustaste, te gusté-. La segunda es evaluación de gustos y caracteres – te gusta la música pop y a mí también, no crees en la guerra, yo tampoco, te encanta la natación, y a mí también-. La última fase es compenetración mutua, de entrega (endiosamiento), -te necesito, me necesitas, te extraño, me extrañas, no puedo estar sin ti, no puedes estar sin mí-. Todo lo demás es pragmático.
    El amor verdadero se revela esencialmente en los problemas. Cuando el amor es falso se amedranta en los aprietos y abandona. Es muy difícil saber si te aman cuando las cosas marchan bien. Así, los conflictos de la vida se convierten en el amorómetro de toda pareja: Las deudas de él, la enfermedad de ella, los incidentes de él, las caídas de ella, la tristeza de él, la pérdida de ella. Cuando todo se enfrenta en pareja podríamos decir que el amor es verdadero. Hay quienes deciden casarse en la primera fase del amor, sin pasar a la segunda. Hay otros que sin pasar a la tercera fase deciden casarse en la segunda.  Sin embargo, en el amor se da regularmente que uno llega a la tercera fase sin que el otro jamás llegue a ese nivel ¡El amor no correspondido! Y aún así, quien llega a la tercera fase no pierde sus esperanzas de que otro se enamore de igual forma. Es importante saber que cuando uno de la pareja no pasa de una fase a otra y se queda atrás, podemos aseverar que el amor ha llegado a su declive. De este modo, por mucho que se afane el otro en hacer que crezca el amor, sus esfuerzos podrían ser inútiles. El amor no es obligado. ¿Cuántas personas se casan sin estar enamorados? ¡Muchos! Yo diría, una cifra muy alta. Tomar la decisión de casarse sin conocerse bien es un acto muy precipitado y necio. Creo que quien hace esto, lo hace para sacarle algún provecho al otro y no necesariamente sentimental. ¿Son seis meses suficientes como para tomar la decisión de casarse? No lo creo. Las cosas en el corazón no se dan tan rápida. Pero, ¿Y qué de aquel hombre y aquella mujer que llevan algunos años de relación y todavía hay uno que no le apetece casarse? Pues, pienso que si ya son lo suficientemente mayores de edad y su economía es estable, si no han tomado la decisión de casarse es por algo que sólo la persona que no desea casarse debe saber. ¿Falta de amor? ¿Miedo al compromiso? ¿Qué lo retiene en su soltería?
    En el amor, tanto la decisión rápida de casarse como la lenta son altamente sospechosas y peligrosas para el futuro de la relación.

    Pensamiento final
    Aunque la duda es natural en el ser humano, procura que la misma no te confunda y te haga fracasar en el amor. Quiero darte un consejo sincero, extraído de mi experiencia. Dudar del otro, en el fondo, no es malo, pero trata de no ir por ahí todo paranoico, dudando de todo y todos. Recuerda que no todo el mundo es igual. Hay personas sinceras y que buscan amor y quieren dar amor con franqueza. Trata de no arruinar lo verdadero con tu mentalidad escéptica. No todo el mundo es infiel. No todo el mundo se enamora por dinero. No todo el mundo se enamora de lo físico. No todos se enamoran del interés material. Hay muchos corazones buenos en el mundo, aprende a identificarlos y a reconocerlos. No hay escuelas que enseñen a discernir lo bueno de lo malo, esto se aprende con el tiempo. Suerte.



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